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No desprecies ningún bien, ni siquiera un rostro sonriente
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No desprecies ningún bien, ni siquiera un rostro sonriente

17 de mayo de 20264 min

No desprecies ningún bien, ni siquiera un rostro sonriente


El Profeta dijo:


« No desprecies ningún bien, aunque sea encontrarte con tu hermano con un rostro sonriente. »

>

(Relatado por Muslim)

Este hadiz es muy breve, pero corrige un error frecuente: pensar que el bien solo cuenta cuando es grande, visible o difícil. En realidad, una puerta hacia el bien puede ser discreta: una sonrisa, un salam cálido, un rostro acogedor, una palabra suave o una presencia que tranquiliza.


El bien no siempre es espectacular


Algunas personas esperan tener mucho dinero, mucho conocimiento o mucho tiempo para empezar a hacer el bien. Sin embargo, el Profeta nos enseña aquí a no subestimar los actos sencillos.


Una sonrisa sincera puede aliviar una tristeza. Una acogida amable puede suavizar los corazones. Una expresión benevolente puede hacer que alguien sienta que no está solo.


El rostro habla antes que la lengua


Antes incluso de pronunciar una frase, nuestro rostro transmite algo. Puede invitar, cerrar, tranquilizar o herir. Por eso los sabios han recordado a menudo que la buena compañía no se limita a las grandes palabras: también comienza por la actitud.


Encontrarse con el hermano con un rostro sonriente no es, por tanto, una simple cortesía social. Es una manera de manifestar misericordia, preservar los vínculos y evitar que la dureza se instale entre las personas.


Una adoración accesible


No todos tienen los mismos medios, pero cada uno puede buscar una parte del bien a su alcance. Una sonrisa no cuesta nada, pero puede pesar mucho cuando se hace sinceramente por Allah.


El creyente no debe esperar la ocasión perfecta para ser útil. Aprovecha las pequeñas oportunidades: responder con dulzura, saludar primero, escuchar sin despreciar, animar sin humillar y aportar calma cuando puede.


En resumen


Este hadiz nos enseña a ampliar nuestra mirada sobre el bien. La sonrisa, la acogida y la dulzura no son detalles insignificantes: son signos de nobleza de carácter.


No desprecies, pues, ningún bien. Puede que algo muy simple, hecho con sinceridad, sea inmenso ante Allah.


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